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Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga

CAPÍTULO 07 - En el Palacio de Moona Tirrel en SaucoGrís

 

 

CONTROL.- SINTONIA SIRITINGA

Dios.- Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga.

CONTROL.- RÁFAGA

Tula.- Capítulo siete.

CONTROL.- RÁFAGA

Tula.- En el capítulo anterior, El-Jormaz, Tula y yo, Juan de Olarcos, estábamos dando un paseo en globo tan ricamente, cuando de pronto (CONTROL EFECTO) ¡¡Los Víborx!! Chungo; Pero entonces apareció Moona Tirrell (CONTROL EFECTO) Total que Tula y yo caímos en una grieta de la cornisa y el gigante salió volando atado a la mitad del globo.

CONTROL.- RÁFAGA

Moona.- Me gustan los animales que miran a los ojos. Hablamos la misma lengua, Tula.

Tula.- (Que te crees tu eso, bonita... O bonito... -que contigo una no sabe si es carne o pescado lo que tiene enfrente-... seas lo que seas, tu lengua es la de las serpientes y estás llena de veneno, como los sapos del desierto de Salquarin)

Moona.- Me gusta tu mascota, zahorí, o ¿puedo llamarte Juan?

Juan.- Princesa Moona, podéis llamarme Juan, porque Juan es mi nombre y en mi país no existen castas. Todos somos pequeños... En cuanto a Tula, a pesar de que no hable ninguna de las lenguas mayores, la considero compañera. Perdonad que os corrija en vuestra propia casa y después de habernos salvado la vida.

1.- Moona Tirrel, princesa Tingar de SaucoGrís, se cubrió la rodilla con un pliegue de la hermosa túnica que dibujaba su cuerpo con un sugerente juego de transparencias y, alargando su brazo desnudo, tomó del frutero un racimo de Salpasías.

2.- ¿Sal-pa-qué...?

1.- SALPASÍAS; son como uvas, pero azules.

Moona.- ¿Las habéis probado?... coinciden con mis estaciones fértiles... ¿Puedo ofrecerle a Tula?

Juan.- Sois muy generosa.

Tula.- (Tú ofréceme todo lo que quieras, Mona...Tirrel. Primero comes tú y luego yo te acompaño).

Juan.- Y un gran piloto. Arriesgasteis vuestra vida por sacarnos de aquella fisura en el acantilado, y lo que es más importante, gracias a vuestra destreza conseguisteis llegar antes que los Víborx... Curiosas alimañas, ó ¿he de tratarlos con más respeto?

Moona.- No estaría de más tras la apasionada defensa que acabáis de hacer de vuestra... "compañera". Desconozco los códigos culturales de los chacales de Salquarin, pero está claro que los Víborx, a pesar de su aspecto y sus costumbres repugnantes, son los creadores del Código que gobierna Siritinga.

Juan.- Cuya clave tenía el Maestro de Laris: El-Jormaz de Saralham. Sin esa llave mi tarea en vuestro mundo resultará difícil, ó quizá imposible.

Moona.- Y si existiera una copia de esa llave?

Tula.- (Tremenda cerrajería la de Siritinga)

Juan.- ¡¿Existe esa copia?!

Moona.- Juan de Olarcos: El-Jormaz me dijo que sois el mejor Zahorí del Imperio de Oriente. He arriesgado mi vida y la flota real de SaucoGrís para rescataros de un incierto destino con la Raza del Laberinto. Y aún no me habéis contado nada.

Juan.- ¿Nada? ¿Sobre qué?

Moona.- Sobre... el "Plan". Vuestro plan. Supongo que El-Jormaz tenía un plan...

Juan.- Princesa Moona: ¿Somos vuestros invitados o vuestros prisioneros?

Moona.- Sois sutil, zahorí. Casi tanto como vuestro chacal. Bien, estamos de acuerdo. Prescindiremos de la etiqueta e iremos al grano.

Juan.- Será un placer.

1.- Moona Tirrel se colocó un grano azul de Salpasía en el grueso óvalo de sus labios, y lo introdujo lentamente, empujando con el dedo corazón de su mano más bella.

2.- ¡Ah, tiene una más bella que la otra¡

1.- ¿Me lo dices ó me lo cuentas? ¡Es poético! Este es un serial poético.

2.- Ah... yo creía que era de aventuras.

1.- De aventuras poéticas... Mira cómo se está metiendo el dedo... Es tremenda!

2.- Te gusta porque es princesa y tiene un deportivo que vuela.

1.- Sí, también. Y por las caderas.

2.- Pues cuando le cambie la estación y le salga el macho que lleva dentro va a parecer Luis Aguilé.

1.- Borde.

2.- Meón.

Tula.- (Esta tía es una guarra, pero a mí no me la da. Me gustaba más el gigante de Laris; también era sinuoso, pero tenía algo que me... relajaba... ¡Lástima que se lo llevase el viento al infinito!)

Juan.- Realmente están exquisitas. ¿Cómo decís que se llaman?

Moona.- Salpasías. Son el fruto que figura en el escudo de la casta Tirrel, uno de los Taifas más antiguos del Desfiladero. Tienen la virtud de la dualidad genética que nos caracteriza.

Juan.- Hermafroditismo.

Moona.- Algo parecido. Cada estación el Sol de Pantar invierte nuestra sexualidad. Dicho de un modo brutal, claro.

Juan.- ... No había plan, Moona. Nunca lo hubo. Desde que llegamos a Siritinga, El-Jormaz se especializó en llevarnos a ciegas de un lado para otro... Y sin embargo estoy seguro de que él tenía... algo... una idea, más que un plan, una intuición... Pero no se fiaba de nosotros... ¿Estáis segura de que ha muerto?

1.- Una lágrima inesperada brotó en el ojo derecho de Moona Tirrel recogiendo todos los reflejos de los diamantes incrustados en el lujoso escabel sobre el que se había sentado la princesa Tingar.

CONTROL.- RAFAGA VOLUTA DAVID LANZ "CRISTOFORI’S DREAM"

Moona.- La muerte... siempre pensé que un gigante como El-Jormaz jamás podría morir. Pero no se conoce a nadie que haya sobrevivido a las Tumbas de Tingar.

Tula.- (Entonces, a qué esperas para sacar tu copia de la llave. Abrimos los Códigos, entramos en el Laberinto con un montón de regalitos para los Víborx, localizamos la fuga de agua, y nos vamos de esta raja de sandía podrida antes de que te comas a mi Juan como si fuera un grano de esas uvas del diablo).

1.- Juan, que a veces parecía oír los pensamientos de Tula, miró a la Mujer-Chacal con espanto. Luego miró a la princesa Tingar: la verdad es que además de las caderas se le había puesto un busto precioso.

Juan.- ¿... Y cuánto os queda de vuestra estación fértil?

2.- Moona Tirrel se pasó la lengua por los labios antes de contestar al pequeño zahorí.

Moona.- La Luna Helada de Tingar aún tardará en perder su plata. Debemos darnos prisa...

Tula.- (¿Para qué, guapa. Que yo me entere de qué va el juego¡)

Juan.- Sí. Pero ahora es preciso descansar. Deberíamos dormir antes de levantar "todas" nuestras cartas. Aún nos pesa demasiado el esfuerzo de la jornada. Es curioso me escucho hablar y no me reconozco.

Tula.- (Y que lo digas, hijo. Pareces el Embajador de Olarcos en visita oficial).

Moona.- Ordenaré que os acompañen a vuestros aposentos. Esta noche el corazón de Siritinga late con calma.

1.- La princesa Tingar dio una palmada y acudieron dos niños disfrazados de palomas.

2.- ¡Qué monos!

Moona.- Me gustáis, Juan de Olarcos. Y vuestra... compañera, a pesar del fuego de su mirada. La Luna puede esperar. Buenas noches.

Juan.- Buenas noches, princesa.

1.- Juan y Tula salieron de la Sala Circular tras los dos pajes picasianos. La princesa Tingar cogió otro grano de Salpasías y rebuscó entre los pliegues de su túnica la humedad de otros labios...

2.- Aquella noche hacía calor en Siritinga.

 

CONTROL.- DRAMATIS Y SELLO