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Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga

CAPÍTULO 08 - El sueño de Tula

 

CONTROL.- CD Rites, Corte 1

Sinopsis del Cáp. 7

LOC.- Moona Tirrel ha alojado a Juan y Tula en su palacio. El zahorí y su acompañante ya son conscientes de que no han sido rescatados e invitados a su casa, sino que ahora son los prisioneros de la princesa Tingar. Moona Tirrel espera ansiosa una respuesta de Juan para desentrañar el posible plan que El-Jormaz pueda tener con él.

 

Capítulo 8

CONTROL.- AMBIENTE NOCTURNO

 

1.- Aquella noche el corazón de Siritinga latía con calma.

2. - Los enormes murciélagos de SaucoGrís revoloteaban en el halo plateado del Sol de Gelis.

1.- La vieja luna de Tingar jugaba con los dedos de los pies de Juan el Menor.

2.- Los aposentos del palacio Tirrel, menos lujosos que el Salón de Renos del puerto de Laris, tenían sin embargo el encanto de las cosas pequeñas:

1.- Eran acogedores

CONTROL.- Rafaguilla

2.- Juan dormía como un tronco.

1.- ¿Los troncos roncan?

2.- Pues claro, tronco.

CONTROL.- Rafaguilla

1.- Tula está inquieta. Parece que sueña.

2.- Sí. Un sueño tan curioso como revelador.

CONTROL.- CD SUEÑO DE TULA

Tula.- (Soy pequeña y estoy en el desierto, en casa. Tengo la garganta seca y mi madre no puede darme más leche. Veo a Juan que pasa en una barca y me saluda. El río es de arena y el barquero me tira un beso. Lo cojo y resulta que no es más que un hueso. De pronto es de noche y soy mayor. Tengo miedo. Algo me amenaza. El aire huele a culebras muertas. Se abre la puerta de una cripta y aparece en el marco, envuelta en vapores pestilentes una silueta negra y azul. Sólo le veo los ojos. Muy rojos. Se acerca a mí y me ofrece una copa llena de unas cosas, como gusanos)

Moona.- "Pruébalos Tula, los he envenenado para ti".

Tula.- (Uno de los gusanos salta como un piojo y se intenta meter en la oreja de Juan que duerme a mi lado, sin darse cuenta de nada..., como un tronco. Yo ladro, ladro. Pero Juan no se despierta. Y los ladridos me secan aún más la garganta. ¡Tengo que hacer algo! Salto sobre el gusano y lo muerdo. Sabe a culebras muertas y está relleno de un pus pegajoso. La risa de Moona Tirrell llena de carcajadas el Salón de Renos. En el suelo rueda como una peonza la copa que la princesa Tingar ha traído para envenenarnos. Mis músculos se contraen con un dolor agudo y mis párpados pesan... Pesados, muy pesados. Estoy dormida. La voz de Moona Tirrell suena como la de una madre dulce y comprensiva:)

Moona.- "Duerme Tula, duerme tranquila. Los limacos de seda de Mayá Tingar viajarán por tus venas hasta el oasis grande de tu cerebro. Y allí tejeremos y tejeremos para que no sientas nada. Para que no se canse tu olfato. Para que nada te asuste. Para que no sientas ni el dolor ni el peligro. Y tu sueño sedante llegará con cada latido de tu corazón al corazón de Juan, y allí brotará el veneno como el agua en los tobares de SaucoGrís. Y también tu compañero dormirá. Y tendrá embotados los sentidos y muerta la intuición. Y así, vacíos y aturdidos llegareis a mi casa, y sólo en ella recuperará el zahorí su don y la mujer chacal su instinto. Confiaros a mamá Tingar, ella os ayudará y cuidará de vosotros. Ella os dormirá cuando estéis cansados. Tan cansados como ahora. Muy cansados. Cansados. Muy cansados..."

Tula.- (Esta noche mi corazón late con calma. Soy pequeña y estoy en el desierto; las dunas de Siritinga cubren mis manos y los ojos de Juan. Ya no tengo sed, porque mi garganta está fría, tan fría como la muerte y la soledad.)

1.- Es terrible...

2.- Es un sueño.

1.- "Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga"

2.- Un sueño radiofónico hecho realidá.

1.- Es terrible.

CONTROL.- CD Rites

 

 

LIMACOS REPTANTES

Los Limacos de seda de Mayá Tingar fueron introducidos por los comerciantes Tingar. Algunos ejemplares evolucionaron a la subespecie de Limacos Reptantes. Se denomina así a una especie parasitaria propia del Desfiladero de Siritinga. La composición orgánica de los Limacos Reptantes no se basa en el Carbono, sino en la Sílice, como casi todo en Siritinga. El Limaco Reptante succiona la sangre de las criaturas que parasita. En caso de ser atacado desprende su cabeza enquistándose en el encéfalo del huésped. Por su configuración genética es buen transmisor. Esto causa en sus víctimas distorsiones sensoriales o pérdidas de psicomotricidad que acaban desembocando en la locura. Pequeños pero, a menudo, letales.