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Cuando Juan y Tula fueron a SiritingaCAPÍTULO 09
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DIOS.- Cuando Juan y Tula fueron a Siritinga. CONTROL.- RÁFAGA MOONA.- Capítulo nueve. CONTROL.- CD 651785 (RESONANCE), c-4. PP Y F. MOONA.- El zahorí Juan de Olarcos y su compañera Tula de Salquarim duermen en mi palacio taifal de Saucogris. Fui yo, Moona Tirrell, quien les rescató del ataque de los víborx y yo, la princesa tingar, quien se introdujo en el sueño de Tula, del que ahora plácidamente se despierta junto a su fiel y pequeño amigo. Control.- 1.- Un rayo del Sol azul de Pantar rasgó como una navaja los párpados de Juan el Menor. Juan.- ¡Arriba! Despierta Tula. He tenido un sueño premonitorio. 2.- La mujer-chacal se desperezó como una perra andaluza tras la siesta y habló con la mente del zahorí. Tula.- Pues el mío, ni te cuento...! Quieto, Juan, alguien viene, y no precisamente por la puerta principal. 2.- Juan y Tula, de nuevo como una sola mente y un solo cuerpo, se clavaron al pie del rayo de luz que descerrajaba el dormitorio de invitados. Las bellísimas orejas de la mujer-chacal se orientaron como dos abanicos en busca de aire. Tula.- Es Moona. 1.- Efectivamente, una de las dos fuentes que adornaban el modesto aposento se abrió mágicamente, como una naranja, no, como una sandía madura, y con un gesto de coquetería, como un chorrito de agua frágil y ligero... 2.- Vale, bonito. Ya hemos pillao. La princesa salió de la fuente de alabastro y rubíes, y, con su cara de tiburón, miró a sus invitados como si fueran dos pececitos de colores encerrados en un acuario. Luego entornó sus rizadas pestañas y haciendo un mohín con la boca eructó. Moona.- (Eructo) Perdón . Creo que anoche comí demasiada Salpasía. Disculpad que haya usado esta entrada, pero tenía prisa: mis guardias han encontrado una "cosa" misteriosa en la Terraza de Palacio. Seguidme. CONTROL.- CORTINA BAJADA DE LA ESCALERA 1.- Obedientes, sumisos, hechizados, Juan y Tula y el azulado rayo de luz, siguieron a la princesa por una estrecha escalerilla de piedra. Descendían. Moona Tirrel encendió un candil frotando dos bolas verdosas. El rayo de sol de Pantar se extinguió. 2.- Era una escalera de caracol típica, con sus telarañas, sus ratas y unos gusanos que a Tula le produjeron arcadas. 1.- La Tirrel miró de reojo a Tula y sus ojos verde-gris se iluminaron con una luz maléfica que a punto estuvo de apagar el candil. ¡Qué mujer! 2.- Sí, ¡qué bruja! Moona.- Son limacos de Seda Mayá. Ligeramente adaptados a las condiciones de Siritinga. No se comen. Tula.- He pillao, reina. No hace falta que insistas. 1.- Una tenue claridad violácea ahuyentó progresivamente a los bichitos que adornaban el pasadizo secreto. Moona.- Es un atajo que nos lleva directamente a la terraza. Resulta muy útil cuando hay... contratiempos... Tula.- O cuando hay que salir de noche, so pendón. Arpía. Más que zorra. Juan.- Tula, por favor. 2.- La princesa miró a sus invitados como si la hubiesen excluido del juego. Suspiró ofendida y extendiendo su brazo libre hacia el borde de la inmensa terraza que se abría ante ellos, tiró los dados y retomó la mano. Moona.- Los guardias dicen que vino de arriba, de la cornisa del Desfiladero, y no me gusta su aspecto. ¿Vos qué pensáis, zahorí? 1.- Juan se acercó a la enorme pupa de enmarañados hilos carmesíes y extendió dos de sus pequeños dedos como si tanteara en la oscuridad. Juan.- Me resulta familiar aunque jamás vi un capullo tan grande. Moona.- ¿Creéis que deberíamos quemarla? 2.- Tula volvió a percibir en las pupilas de la Princesa Tingar aquel chispazo verdoso tan refinadamente criminal. Tula.- Una ocurrencia demoníaca. No lo consientas, hermano. Mi olfato coincide con tu intuición. Ahí dentro corre sangre que tú y yo, no hace mucho... 1.- El confuso pensamiento de Tula detuvo su latido en el gran corazón del pequeño zahorí de Estelasbrumas, como un nenúfar en un estanque iluminado por la Luna. 2.- Babas. 1.- ¿¡Qué!? 2.- ¡Qué eres un baboso narrando, hijo! Juan.- Princesa, ¿tenéis una daga? 1.- La Tirrel, más hermosa que nunca, le tendió el curvo yatagán que escondía entre las muselinas de su salto de cama fucsia-cereza. 2.- ¡Y dale! Moona.- Esto os servirá. El láser de mi nave crisol no mejoraría su filo de bisturí. Tula.- Pídele las pinzas también, cirujano. Menudo escorpión es mi prima! 1.- Juan cogió el puñal que le tendía la princesa sin poder evitar que sus dedos rozaran los de Moona Tirrel y sus penetrantes ojos se asomaran al escote que la brisa del desfiladero hacía más generoso. Juan.- ¡Vaya tela! Tula.- Muselina del montón. En el desierto nos limpiamos los mocos con ella. 2.- Sin tomar en cuenta los celos de la mujer chacal, el zahorí se acercó a la gran bola y blandió la daga con precisión. 1.- ¡Sangre! Juan.- Es como profanar una momia; pero algo me empuja a hacerlo así... 2.- un muñón sanguinolento asomó entre los jirones deshilachados de la pupa. Dos fuertes extremidades velludas completaron la abertura. Juan.- ¡El-Jormaz! CONTROL.- GRAN TELON
1.- No entiendo. Yo pensaba que iba a salir una araña. 2.- Bueno. Todo va incluido en el lote, según creo. 1.- Pues, si me lo explicas... 2.- Me encantaría, pero quedará más bonito si lo explica el propio maestro de los Códigos en el próximo capítulo. 1.- El-Jormaz de Saralham... único sobreviviente conocido al Viento de las Tumbas de Siritinga. ¡Lo que hace una buena mascota! 2.- ¡Calla, metepatas! No adelantes detalles. 1.- No se pierdan, niños, el décimo capítulo de tan apasionante aventura. 2.- Sí. Si te gusta Siritinguear por tu cuenta, no te pierdas detalle. 1.- ¡Qué detalle! Dios.- Un día me voy a tener que cabrear.
CONTROL.-
EL-JORMAZ DE SARALHAM Guerrero de Saralham, en el mundo de Tun-nis; Constelación del Carnero. Poco sabemos de este ariesano, pródigo en miradas y silencios cuan parco en conversación y emociones. Como todo viejo guerrero, de seguro oculta episodios inconfesables en su vida mercenaria. Físicamente es un gigante; Su carácter es menos soberbio que seductor. Aunque en la pequeña Siritinga hay miles de cargos y títulos, el que manda es él.
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