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Publicado: Mar May 22, 2007 09:34 Asunto: Jeff Buckley |
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Artículo de El Periódico de hoy.
Lo que se fue con Jeff Buckley
ELOY Carrasco
Se tiró al río completamente vestido, con el pesado atuendo de los rockeros, botas incluidas, mientras en el radiocasete que había apoyado en la orilla sonaba Whole lotta love, de Led Zeppelin. Nunca más fue visto con vida. Su cadáver apareció unos días después, ya descompuesto, en aquel remoto afluente del Misisipí. Lo reconocieron por el piercing del ombligo.
Era Jeff Buckley, autor de Grace (1994), el único disco de su carrera rota. Qué lamentable. Y qué pedazo de disco, que ha dado de mamar a la tira de músicos, de Radiohead a Rufus Wainwright, pasando por Coldplay. Jeff tenía 30 años, el carisma de los grandes y la voz como un cuchillo capaz de hacer rodajas las almas más crustáceas. Pero aquella obra, tenida por la mayoría como una cumbre del rock de los años 90, fue todo lo que le dio tiempo de crear. Bueno, aquella obra y algunas canciones más que su madre, Mary Guibert, se ha encargado de ir editando en la década que ha transcurrido desde la tragedia ocurrida el 29 de mayo de 1997. A la señora Guibert ya se le había torcido el destino unos años antes, cuando su marido --y padre de Jeff--, el gran Tim Buckley, murió de una sobredosis de heroína a los 28 años (para fans: Chrome Dreams acaba de sacar en DVD un documental sobre su ajetreada existencia). Pobre señora Guibert, rodeada siempre de almas autodestructivas.
Decía hace poco a este diario otro Jeff (Tweedy, el líder de Wilco) que es necio pensar que unas entrañas doloridas alumbran mejor arte. Tema para discutir hasta mañana, si quieren, con la historia llena de genios afligidos y con algún talento feliz por ahí quebrando la tendencia. Será que nos llaman más la atención vidas como la de Ian Curtis, el suicida cantante de Joy Division del que se ha presentado un largometraje en Cannes, o la de Kurt Cobain, otro que tal, de quien el 1 de junio estará aquí en cartel la película de Gus van Sant Last days.
Jeff Buckley tal vez no se quitó la vida, eso nunca se sabrá; quizá solo se tiró a aquel río Wolf porque había bebido de más y se creía poderoso, invulnerable. Era un joven con don para la música, respetado, bello... Lo único seguro es que se llevó para siempre lo muchísimo que le quedaba dentro cuando dio el último adiós.
Salut. |
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